
Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.
El apóstol nos anima a concentrar toda la capacidad de nuestra mente en lo que queremos ser, en vez de recrearnos por haber sido.
Es muy frustrante no tener un proyecto de futuro, una meta que alcanzar, un sueño, algo que merezca la pena, que nos guste y gratifique, algo que sea posible alcanzar y entendamos que es lo mejor para nosotros.
Tener una meta alcanzable y hacer lo posible por conseguirla (es lo que el apóstol denomina extenderse o concentrarse en lo que falta por conseguir o recorrer) es poner a trabajar a todas nuestras neuronas, es revivir pero mirando hacia adelante. Esta actitud mental y vital nos permitirá disfrutar con mayor fuerza e intensidad de nuestro hoy, nos aporta vitalidad y una mayor ilusión. Atrévete a soñar para este nuevo año que en breve comienza y concentra toda tu energía vital y mental en conseguir aquello que entiendes que es mucho más que un sueño, que nos es otra cosa que posibilitar que el propósito de Dios por el que te creó y para el que te salvó se cumpla en tu vida y en la de los que te rodean.
Recuerda, el pasado solo sirve si hemos aprendido algo, el futuro es la aspiración de ser, y no sólo la aspiración sino la posibilidad de vivir aquello para lo que fuiste creado por Dios.
Sueña, ilusionate, anímate lo mejor está por venir.
No rechaces tus sueños. ¿Sin la ilusión el mundo qué sería?. Ramón de Campoamor (1817-1901) Poeta español.
Tags: Cristianismo, Meta, Proyecto, Futuro, Dios