viernes, 01 de julio de 2011

“PRIORIDAD DEL SER EN LA SOCIEDAD DEL HACER”

Texto Bíblico: Génesis 4:1-7

Son ya algunas veces las que he leído e incluso predicado de este pasaje  y acontecimiento, que me recuerda otro acontecimiento también muy importante en la historia de Israel y en la historia bíblica, concretamente el día en el que Samuel fue en busca de un nuevo rey para Israel, después del fracaso que supuso Saúl, el día en el que se le encargo a Samuel buscar un sustituto (“recordad por salud mental que todos tenemos un sustituto”) a Saúl.

La instrucción básica que recibe el profeta es “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura... (Saúl había fijado un perfil de rey, y esto mediatizaba en gran manera la elección del nuevo rey), porque Dios no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón (1ª Samuel 16Secreto. Es bueno y fundamental conocer lo que Dios mira y lo que no mira. En una sociedad de la imagen como la que vivimos, premisas de este tipo dan al traste con cualquier estrategia de imagen.

 Lo importante es lo que somos, la valía del ser humano reside en el ser por encima de cualquier otra premisa. Es lo que somos, creados por Dios a su imagen y semejanza, lo que aporta dignidad y valor al ser humano, más allá, de lo que aportemos al sistema.  Oscar Wilde dijo “La obra de uno es uno mismo”.

Si eres haces, sino te deshaces. Actuar desde la conciencia de lo que somos y no desde la resignación de lo que debemos hacer. Desde lo que somos la religión toma una dimensión restauradora, mientras que la obligación del hacer sin ser, nos conduce a vivir la fe como una carga que nos limita y condiciona la vida. (Historia del hijo pródigo).

Somos luz y sal del mundo, (Mateo 5:13-16), una luz no puede esconderse, esta afirmación de Jesús resalta la imposibilidad de pasar desapercibido, es como una ciudad dentro de otra ciudad, pero que no pasa inadvertida dado que está fundada sobre un monte, el de la evidencia. Nuestra participación en la vida está siendo seguida por mucha gente, es como una carrera ante una gran nube de testigos (Hebreos 12invasor. En el contexto de la luz, nuestro obrar se revela como una expresión de nuestro ser y creer (Mateo 7:15-20; Efesios 2:8-10; 2:14-26).

Si perdemos nuestra condición, es decir, el ser y creer, entonces perdemos nuestra razón de existir. Si la sal pierde su sabor ¿Para qué sirve?, si la iglesia deja de ser iglesia, puede convertirse en otra cosa, pero ¿para qué sirve? (Mateo 5:13).

Volviendo al pasaje de donde arrancábamos, Dios miro a Abel y su ofrenda y a Caín y su ofrenda, y aunque a veces hacemos el énfasis en el con que nos presentamos delante de Dios, lo que hacemos para Dios, lo que traemos a Dios, lo realmente importante y diferenciador, es lo que somos, pues lo que somos contamina lo que hacemos o le añade valor y significado.

Dios no necesita nada de nosotros, Fíjate que creo en siete días todo lo que ves e incluso lo que ignoramos y vamos descubriendo, y lo sorprendente es que lo hizo sin ti, y sin mí. Todavía nos seguimos preguntando ¿Cómo lo pudo hacer sin mi?....

 Aunque vivamos en la sociedad del hacer, la Prioridad de Dios es el ser.

 En la sociedad del hacer, vales lo que aportas o lo que tienes.

Existe un énfasis excesivo y obsesivo en el hacer, más producto de la tentación del diablo que de la propuesta de Dios (Génesis 11:4 “Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de la tierra.”). En otras palabras, camuflemos nuestro fracaso del ser con un hacer que impresione a los demás. Detrás de mucho activismo, de la entrega al trabajo y al éxito profesional,  hay frustración, falta de aceptación personal y una baja autoestima.

 Que lo importante es el ser ya lo sabemos todos, recordemos la caída del hombre (Génesis 3Avergonzado Satanás apela a “llegar a ser” como Dios, la tentación del ser, pensamiento que fue la fuente de inspiración de la obra de Génesis 11, que tiene que ver con el ego exaltado, su auto-glorificación, auto-realización, buscar para uno grandezas y posición. Esta forma de pensar nos conduce a un activismo exacerbado, un énfasis excesivo y obsesivo del hacer, que nos lleva a pensar e incluso pronunciar frases erróneas (“hay que hacer que Dios se mueva, que Dios sane y que haga milagros en el día de hoy”), es muy fácil caer en la manipulación con esta forma de pensar. Lo que Dios hace es sólo producto de lo que es, de su divino carácter y naturaleza.

 Si seguimos leyendo en Génesis 4:8-16, nos daremos cuenta, que la no aceptación de la regla básica de Dios es la clave de en todo conflicto.

El énfasis en lo que hay que hacer, nos roba la concentración en quién nos envía (Marcos 3:13-19), y nos conduce a una competencia nada saludable, obviando un principio básico, para ser competitivos, lo primero que hemos de ser es competentes.

 Propuesta de Dios en cuanto al ser (Romanos 8:29), y como consecuencia (Efesios 2:10), en este enfoque reside el elemento diferenciador entre creyentes por resignación, y creyentes por devoción, inspiración y gozo.


Tags: Ser, Hacer, Tener, Creer, Dios, Credibiliad

Publicado por carlosmartiroy @ 9:08  | Reflexiones
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