Lunes, 29 de marzo de 2010



Introducción

El libro de los Salmos contiene cánticos, poemas y oraciones nacidas de la experiencia religiosa de una comunidad que adora. El adorador toma la palabra para dirigirse a Dios y compartir las experiencias y aspiraciones más profundas del alma, luchas y esperanzas, triunfos y fracasos, adoración y rebeldía, gratitud y arrepentimiento; también diferentes son las circunstancias desde donde nace el clamor que surge de la enfermedad, la pobreza, el exilio, la injusticia y toda suerte de calamidades y miserias que afectan a la humanidad.

El salmo 121 está incluido dentro del género de adoración y alabanza, es un cántico gradual, este título se debe a que estos salmos los cantaban los peregrinos que subían a Jerusalén, especialmente en las tres grandes fiestas (Éxodo 23:14-17). Comienzan en el salmo 120 y termina en el 134.

Detrás de este Salmo existe un interrogante que todos nos hacemos tarde o temprano; "¿Dónde puedo encontrar ayuda en tiempo de necesidad?"

Estamos viviendo momentos difíciles, hoy más que nunca, debido en parte a los medios de comunicación tenemos una mayor conciencia de nuestra vulnerabilidad, de la fragilidad de nuestra vida, de lo incierta que es nuestra existencia en esta tierra. Situaciones como las vividas en estos últimos meses en Haití o en Chile, e incluso en un menor grado en nuestro propio país con los desastres producidos por inundaciones, ponen de manifiesto nuestros miedos, angustias y desconciertos.

La crisis económica y financiera, que ha derivado en nuestro país en una crisis social con más de cuatro millones de parados, las alertas de pandemias, los casos de violencia de género, el terrorismo internacional, la violencia en los hogares, institutos y en las calles, nos conduce a buscar una salida a esta incómoda situación. Todos miramos a nuestros líderes políticos y el desasosiego no desaparece, les ves inmersos en su lucha por el poder y cada vez más lejos de los ciudadanos a los que dicen representar.

La vida nos presiona, las circunstancias nos arrollan, y a veces parece que es más de lo que podemos soportar. Con desesperación, buscamos y alzamos nuestros ojos al cielo, a lugares altos, donde se construían los altares de los dioses paganos. La frase “lugares altos” se convirtió en sinónimo de religiosidad y falsa espiritualidad.

El creyente levantaba sus ojos a los montes y veía los altares de los dioses paganos, pero sabía que su ayuda no venía de ellos. Que su ayuda no viene de los ídolos, de figuras creadas por el hombre, a su imagen y semejanza, y que lo único que hacen es contribuir a la idea de dios que tiene el ser humano, y que por lo tanto, no tienen poder para salvar.

En medio de este caos nos seguimos preguntando "¿Hay ayuda en tiempo de necesidad?"

Dios nuestro Socorro y pronto auxilio

El salmista contesta nuestra pregunta cuando escribe: "Alzare mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra."

El Salmista presenta a Dios como un centinela que vela sobre su pueblo en una vigilia sin final,  para protegerlos de todo mal. Por tanto, podríamos afirmar que necesitamos una mayor y mejor comprensión del Dios de la Biblia para sentirnos seguros y protegidos.

Es una descripción bella de cómo el Señor vela sobre nosotros y nos ayuda en el peregrinaje de la vida. Dios es personal y cuida de nosotros al detalle. (Mateo  10:30). Tendemos a olvidar que Dios se interesa en todo lo relacionado con el ser humano y por toda la vida humana en toda su diversidad y complejidad.

Somos nosotros los que nos divorciamos de Dios en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, de ahí la mayoría de nuestros temores, incertidumbres e inseguridades, angustias y ansiedades.  Creemos y presumimos que le conocemos pero nuestras decisiones y acciones evidencian lo lejos que estamos y la necesidad de profundizar en el conocimiento de Dios. (Jeremías 9:23-24).

Hemos recluido a Dios a nuestros edificios religiosos, a nuestras actividades religiosas y a nuestros libros religiosos, es cierto que Dios está allí, pero no sólo allí, Dios trasciende nuestra religiosidad y quiere intervenir en nuestra vida cotidiana, en nuestro día a día, toda nuestra vida es “sagrada” en el sentido que pertenece a Dios, y nada es “secular” en el sentido que Dios esta excluido de eso. Todo ha sido creado por él y todo subsiste y se sostiene por él, nada de lo que ha sido creado puede existir sin él. Él tiene el control de todo y lo sostiene con su poder. De ahí, la declaración de fe y seguridad del apóstol Pablo (Romanos 8:28-39; 11:36)

Hemos de conciliar nuestra manera de pensar y vivir, entendiendo esta segunda como la consecuencia de la primera,  con el Dios que se revela en la Escritura. Este Salmo nos ayuda a descubrir a Dios como el Dios de la Creación, de la Preservación y del Dios de la Salvación, y como estos rasgos de Dios afecta a nuestra seguridad, estabilidad y equilibrio en la vida.

 

I. El Dios de la creación

Primero, nuestra ayuda viene del Dios de la creación. El salmista dice: "Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra. (v.2)"

Expresión de confianza en Dios, que está siempre pronto a acudir en ayuda de sus fieles. Los creyentes podemos vivir situaciones de necesidad como cualquier otra persona, la diferencia está, en que Dios no nos dejará ni nos desamparará.

La Biblia comienza con la afirmación: "En el principio creo Dios los cielos y la tierra" (Ge.1invasor. La palabra hebrea que traducimos como Dios es la palabra Elohim. Es un nombre común de Dios que significa "aquel a quien todo le pertenece".

El todopoderoso Dios no solo creo todas las cosas, sino que también cargo a Su creación con su grandioso poder. Los astronautas en la nave Skylab II fotografiaron una explosión en el sol. Tales explosiones ocurren todo el tiempo. Calcularon que la energía producida por esa explosión era suficiente para suplir las necesidades eléctricas de cada hombre, mujer, niño y niña sobre la faz de la tierra por medio millón de años. ¡Eso es poder!

Es Dios, quien tiene ese extraordinario poder, quien nos ayuda en tiempo de necesidad. Un poeta desconocido lo expreso de la siguiente manera:

Elevo mis ojos a los montes;

¿De dónde vendrá mi ayuda?

De quien hizo los cielos y la tierra,

Solo de él viene mi ayuda.

Si Dios tuvo el poder para crear en el principio, definitivamente tiene el poder para recrear en el final. Si El formo al hombre del polvo de la tierra en el principio El puede levantarle del polvo en el final. El es el Dios a quien le pertenece todo el poder. El nos ayuda en la vida y en la muerte.

II. El Dios de la preservación

Segundo, El es el Dios de la preservación. El salmista declara, "No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigara de día, ni la luna de noche" (vv. 3-6).

La palabra guarda o guardará se usa tres veces en este salmo. La palabra significa "Formar una cerca, guardar, proteger, ayudar." Piensa en esto, el gran Dios que creo todas las cosas tiene un interés personal en ti y en mí. Como un centinela parado sobre las murallas de la vida velando por la seguridad, así Dios mantiene una vigilia constante sobre nosotros para ayudarnos en nuestros momentos de necesidad.


Tags: Dios, Ayuda, Auxilio, Creación, Preservación, Salvación, Confianza

Publicado por carlosmartiroy @ 14:57  | Reflexiones
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios