Mi?rcoles, 29 de septiembre de 2010

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El error es algo negativo y lo contrario?de lo que todos de forma obsesiva buscamos, el acierto.

El error forma parte de nuestra naturaleza humana, de ah? el dicho popular ?Errar es de humanos?, y en consecuencia, es inevitable. ?Qui?n no se ha equivocado alguna vez en su vida?, ?Qui?n no ha cometido alg?n error?

A pesar de formar parte de la vida de todos los seres humanos, sin embargo, es? ignorado por algunos llegando incluso a menospreciarlo, encubierto por otros, y magnificado por un gran n?mero de personas, de tal manera, que supone un punto y final a muchas cosas, todo ello, ?sin darnos ninguna opci?n y/u oportunidad.

La Biblia habla de la dificultad que tenemos para abordar nuestros propios errores, la falta de an?lisis, de reconocimiento, de inter?s o los sentimientos de frustraci?n que despiertan en nosotros, hace que sea una labor dif?cil, el rey David, as? lo recoge en forma de interrogante en el Salmo 19:12 (Reina-Valera 1995) ??Qui?n puede discernir sus propios errores?.

En la segunda parte de esta declaraci?n, el salmista pide a Dios de la inconsciencia y de la ignorancia al cometer errores, no midiendo las consecuencias que estos traen a nuestra vida. L?brame de los que me son ocultos.

Es obvio, que estas y otras razones muestran la extraordinaria importancia que tiene para nuestra vida desarrollar un pensamiento que nos ense?e a c?mo afrontar nuestros propios errores, sin la necesidad y necedad de tener que conformarnos compar?ndolos con los de los dem?s. ?Libres de las emociones y sentimientos que nos puedan producir su descubrimiento, elevar el discurso al nivel del pensamiento realizando un esfuerzo intelectual y honesto, desde el que podamos analizar cu?l fue la causa que nos llev? al error, tratando de corregir, enmendar o mejorar, es lo que se entiende cuando afirmamos ?de los errores se aprende?. Por tanto, el error bien gestionado puede convertirse en un aliado para tu crecimiento y madurez personal, relacional y profesional.

Juan 21:1-19

Contexto en el que se desarrolla la experiencia vivida por los seguidores de Jes?s.

Nos encontramos ante un episodio en la vida de los disc?pulos de Jes?s, que podr?amos calificar de oscuridad, de severa decepci?n y ?de claro retroceso en lo relativo al camino que emprendieron al decidir, de manera personal y voluntaria, a Jes?s como disc?pulos suyos.

Uno lo hab?a vendido, otro le hab?a negado y todos le hab?an abandonado, escandaliz?ndose de ?l. ??Imaginas su estado!, al parecer y como ?nica v?a de escape para ellos en ese momento, solo les quedaba retornar a lo que era su d?a a d?a antes de conocer a Jes?s, volver a pescar que entonces era su actividad principal, volver a sus viejos h?bitos y a su pasada manera de vivir, su error supuso en cierto modo un punto y final a su relaci?n personal con Cristo y pudo tener unas consecuencias impredecibles para el cristianismo.

Sin embargo, Dios hace nuevas todas las cosas cada d?a y eso le constituye en un ser extraordinario que no se cansa de hacer misericordia y conceder segundas oportunidades, a?n en situaciones cuando hemos dejado de creer en nosotros mismos y pensar que todo se ha acabado. Es en este momento, donde vamos a ser testigos del resurgir de los disc?pulos y del cristianismo en su historia con la resurrecci?n y aparici?n de Cristo a sus seguidores que hab?an abandonado.

La Biblia habla acerca de Jes?s y declara ?La ca?a cascada no quebrar? y el p?bilo que humea no apagar? hasta que haga triunfar el juicio. En su nombre esperar?n los gentiles? (Mateo 12:20-21)

Es evidente el compromiso de Jes?s con los d?biles y desamparados, con aquellas personas que sea por la intervenci?n de otros o por el da?o producido por sus propios errores se identifican con la figura de la ?ca?a quebrada? o el ?p?bilo que humea?. Estas figuras muestran claramente como se encuentran hoy muchas personas y como se encontraban entonces los disc?pulos despu?s de la muerte de Jes?s.

El encuentro de Jes?s con ellos fue inesperado y el punto de partida fue el mismo que el d?a de su primer encuentro (Lucas 5:1-11). El lugar que fue testigo de ambos encuentros, el Mar de Galilea, tambi?n conocido como mar de Tiberias o lago de Genesaret. El resultado de toda una noche de pesca, el mismo, nada despu?s de toda una noche de trabajo, el mismo milagro fruto de la confianza en la palabra de Jes?s, que se expresa en la obediencia a la misma. Miedo fruto de lo acontecido, miedo paralizante que les deja perplejos y sin palabras. La misma experiencia, las mismas sensaciones, el mismo milagro, las mismas personas y un mismo mensaje; SEGUIDME.

Los interrogantes en la mente de los disc?pulos podr?an ser ?Despu?s de lo vivido?; ?Despu?s de haberte negado, traicionado, abandonado?, ?Despu?s de haberme equivocado?, ?Despu?s de los errores cometidos? ?Es posible una segunda oportunidad?, ?es posible volver a empezar como si no hubiera ocurrido nada?, ?Sin reproches?, ?sin culpa?, ?sin remordimiento?

Jes?s se apareci? a sus disc?pulos y los restaur?, como ejemplo de ello, tenemos el caso de Pedro, quien despu?s de haberle negado p?blicamente tres veces, (Juan 18:17, 25,27), Jes?s le afirm? otras tres veces, encarg?ndole el cuidado pastoral en la iglesia naciente. Fue necesario el quebranto, el arrepentimiento, el dolor y la confesi?n para su restauraci?n. Imagino las veces que le vino a la mente las palabras de Jes?s (Lucas 22:31-32).

No fue as? la respuesta de Judas a su error, el remordimiento le condujo al suicidio.

Lo ?nico que puede ser determinante en nuestra vida no es el error, sino persistir en el, nuestra respuesta es lo realmente determinante.

Al igual que el Salmista queremos concluir con la oraci?n ?L?brame de los que me son ocultos.? Dios puede ayudarnos a corregir nuestros errores, quiere darnos esa segunda oportunidad que necesitamos.


Tags: Error, Restauración, Aprendizaje, Dios, Jesucristo

Publicado por carlosmartiroy @ 15:15  | Reflexiones
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