Lunes, 25 de octubre de 2010

Un fantasma recorre el mundo; el fantasma de la desmoralizaci?n, que envenena la vida de cada individuo y de toda la humanidad. Con independencia relativa de la condici?n social y de la coyuntura. La presi?n inocente que ejercen los medios de comunicaci?n para la instalaci?n de tal sentimiento es tan fuerte, coherente y persistente que todos nos precipitamos en la depresi?n.

La Tierra est? ?gobernada? por sabios viejos que, detr?s de los medios de comunicaci?n, difunden desde su miedo propio una angustia o por lo menos un escepticismo en proceso de generalizaci?n. Quiz?s los j?venes sean indiferentes a ese mensaje y vivan la vida con ignorante alegr?a, ef?mera: ya comprender?n.

La percepci?n que la mayor?a tiene de la situaci?n difiere en gran medida de su propia realidad.

Hay lugares donde dicha evoluci?n es experimentada con c?vica y personal serenidad o resignaci?n. Otros donde se vive con rabia y rebeld?a, ladra y muerde rabiosa, fan?tica, maldiciendo al culpable que convenga; desde la familia a la pol?tica, por ejemplo.

La tan tra?da globalizaci?n no aporta ninguna soluci?n sino m?s bien a?ade frustraci?n e impotencia. Los mensajes que nos llegan de la pol?tica definen una realdad de profunda decepci?n y separaci?n de esa clase ?privilegiada? y ?repudiada? en cierta manera, convirti?ndose en el opio del pueblo.

Aqu?, las distinciones entre extrema izquierda, izquierda, centroizquierda, centro, centroderecha, derecha, extrema derecha, incluso el abstencionismo ciudadano forman un arco de complicidades continuas. Todos utilizan las t?cnicas de desmoralizaci?n que les lleve al poder ?cu?nto peor mejor para unos pocos?como siempre, un juego bastante peligroso cuando la situaci?n es tan cr?tica.

El t?rmino desmoralizaci?n es definido como la acci?n de desmoralizar.

  • Corromper las costumbres con malos ejemplos o doctrinas perniciosas.
  • Desalentar (quitar el ?nimo).

Entre los sin?nimos podr?amos destacar, por un lado, des?nimo, desaliento, abatimiento, pesimismo, desesperanza, desilusi?n. Po otro lado, corrupci?n y perversi?n.

En mi opini?n lo primero es consecuencia de lo segundo. Hay quienes afirman la existencia de una involuci?n moral y comparan nuestra ?poca con la "decadencia romana". El fen?meno de la desmoralizaci?n es entendido en tres niveles de diferente profundidad:

Desmoralizaci?n = Inmoralidad.? Es el modo m?s superficial de entender la moralidad. Se considera como un aumento del mal moral. Ante lo cual, hemos de contestar que no podemos dejar de ver los males morales que abundan en el mundo actual.

Desmoralizaci?n = Permisividad. La sociedad actual es de signo permisivo, pluralista, y lleva consigo como consecuencia una tolerancia mal entendida y peor ejercida. Estos tres factores: pluralismo, permisividad y tolerancia, repercuten en el modo de vivir y formular la moral.

La permisividad tiene dos manifestaciones fundamentales: la permisividad social, y la tolerancia jur?dica.

Desmoralizaci?n = Amoralidad. La amoralidad supone una mayor desmoralizaci?n que la inmoralidad y la permisividad. Nuestra civilizaci?n dominada por la ley del "consumo", la industrializaci?n, el urbanismo, la masificaci?n y el tecnicismo, est? inmersa necesariamente en una nueva forma de civilizaci?n. Nace as? la "sociedad de consumo" que posibilita la aparici?n del "hombre masa" a trav?s de los siguientes mecanismos:

  • Desintegraci?n de las relaciones humanas.
  • Manipulaci?n de la palabra.
  • Degradaci?n del amor y de la sexualidad.
  • Fomento de la violencia como forma de relaci?n interhumana.
  • Empobrecimiento del esp?ritu humano.

Fruto de esta involuci?n moral es que el pesimismo se ha adue?ado de Europa y el cansancio domina el alma Occidental.

Hay un profeta en la Sagrada Escritura que desarrollo su actividad entre los a?os 605 a.C y 587 a.C, su profec?a ha quedado recogida en la historia Sagrada y ?qui?n nos lo iba a decir?, que un libro escrito 600 a?os a. C iba a estar de rabiosa actualidad, dibujando una situaci?n de desmoralizaci?n en la naci?n de Israel, similar a la que podamos estar viviendo hoy, recogiendo interrogantes que hoy muchos nos podemos hacer y d?ndonos respuestas que pueden valernos hoy tambi?n a nosotros.

El profeta Habacuc vivi? un momento en el que ?su sociedad y ?l estaban sumidos en un estado de desmoralizaci?n, situaci?n ?sta que se hab?a convertido en una gran carga para ?l.

El libro de Habacuc ofrece el relato de un peregrinaje espiritual de un hombre que transita entre el escepticismo y la duda o cuestionamiento de las cosas a la fe. Las diferencias entre el comienzo y el final del libro son extraordinarias.

En la primera parte la situaci?n de desmoralizaci?n de la naci?n abruma al profeta, Dios no puede ser hallado por ninguna parte, es como si hubiera abandonado el escenario de la vida en la tierra, los hombres tienen y ejercen el control de todo,? y lo peor, es que no son los mejores sino m?s bien los imp?os.

La violencia, destrucci?n, iniquidad, pleitos, contiendas, la debilidad de la ley y el juicio que no se inspira en la verdad, la opresi?n de los justos y la justicia torcida, el avance del mal, el continuo agravio y menosprecio de los justos y la crisis de liderazgo, son cuestiones que atormentan el coraz?n del profeta que le conduce a un estado de pesimismo y duda, surgen interrogantes ante Dios ?porqu? me permites ver esto?, ?porqu? me permites vivir esto?, la primera pregunta tiene que ver con la aparente pasividad de Dios frente a lo que ocurre, es como si Dios se hubiera olvidado de la humanidad.

Qu? diferencia m?s extraordinaria encontramos en los versos finales del libro, que contraste con su comienzo, (3:17-19). El profeta ya no se encuentra bajo la influencia de la desmoralizaci?n fruto de las circunstancias, en lugar de dejarse dominar por las contingencias del mundo que le rodea, Habacuc ha puesto su esperanza en Dios; ha comprendido que Dios no se olvida de sus criaturas y que ?l es la fuente del verdadero gozo y alegr?a, que da sentido a la vida.

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En medio de un comienzo tan pesimista y un final tan optimista se encuentra una declaraci?n que se constituye? en el centro del evangelio.

El Evangelio es cambio y transformaci?n, por cierto cambio que nunca es f?cil pero que es posible, justo en el centro de ese cambio y curiosamente coincide con el centro del libro se encuentra la declaraci?n ?el justo vivir? por la fe?. Esta declaraci?n se convertir?a en el lema de la reforma protestante del siglo XVI, por cierto, reforma que influy? de una manera determinante en la crisis de la desmoralizaci?n propiciada por el Antiguo R?gimen, creando un clima de libertad, de derechos naturales del ser humano, de progreso econ?mico, cient?fico y social en Europa, exceptuando en aquellos pa?ses que se mantuvieron bajo el pesimismo? e influencia de la contrarreforma.

Por otro lado, la Escritura desvela las causas de la desmoralizaci?n.

1.- El abandono de Dios

2.- La ambici?n

3.- La codicia

4.- La violencia

5.- La p?rdida o falta de escr?pulos y/o valores

6.- La idolatr?a

El texto contenido en (2:5-20) no s?lo se?ala las causas sino que muestra las consecuencias.

Juicio, muerte, dolor, despojo, verg?enza, afrenta, rapi?a, insatisfacci?n, vac?o, etc... Son t?rminos que recogen las consecuencias.

El final del libro es un buen cierre o conclusi?n de esta meditaci?n, la Esperanza y la Confianza en el poder y el saber de Dios pese a las circunstancias nos permitir? salir de la influencia que ejerce la desmoralizaci?n en nuestra naci?n.


Tags: Desmoralización, Desesperanza, Fe en Dios, Confianza, Esperanza

Publicado por carlosmartiroy @ 22:02  | Reflexiones
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