S?bado, 02 de julio de 2011

Jerem?as 29:7

Dios Habla Hoy (DHH)

Trabajen en favor de la ciudad a donde los desterr?, y p?danme a m? por ella, porque del bienestar de ella depende el bienestar de ustedes.

Reina Valera Contempor?nea (RVC)

Procuren la paz de la ciudad a la que permit? que fueran llevados. Rueguen al Se?or por ella, porque si ella tiene paz, tambi?n tendr?n paz ustedes.

Nueva Versi?n Internacional (NVI)

Adem?s, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Se?or por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.

Nueva Traducci?n Viviente (NTV)

Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad donde los envi? al destierro. Pidan al SE?OR por la ciudad, porque del bienestar de la ciudad depender? el bienestar de ustedes.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehov?; porque en su paz tendr?is vosotros paz.

CONTEXTO HIST?RICO

La toma de Jerusal?n por el rey Nabucodonosor significar?a para los israelitas un largo exilio en tierras de Mesopotamia, donde dar?an forma a una nueva idea de Dios.

Despu?s de alcanzar la c?spide de su grandeza durante los reinados de David y Salom?n, en el siglo X a.C., el antiguo reino de Israel se vio cada vez m?s a merced de sus poderosos vecinos y de las rencillas internas. Dividida su dinast?a real en dos ramas, la del norte y la del sur, los asirios aprovecharon la situaci?n para conquistar el reino septentrional. El del sur, con capital en Jerusal?n, trat? de mantener su independencia haciendo equilibrios entre Egipto y Babilonia, imperio este ?ltimo que a finales del siglo VII a.C. parec?a decidido a poner bajo su ?rbita al peque?o estado jud?o. Finalmente, en el a?o 597 las tropas del soberano babilonio Nabucodonosor entraban en Jerusal?n en castigo por el comportamiento de sus reyes. Unas tres mil personas, pertenecientes a las familias m?s poderosas del pa?s, fueron deportadas a Babilonia, junto con el mismo rey. Aun as?, los babilonios respetaron el trono de Judea, en el que pusieron a un pariente del rey depuesto. Fue en 587 cuando, despu?s de una nueva rebeli?n hebrea, Jerusal?n fue conquistado y el Templo de Salom?n incendiado, a lo que sigui? una nueva deportaci?n de jud?os influyentes a Babilonia.

El exilio babil?nico se recuerda en la historia jud?a como un tiempo de tribulaci?n y nostalgia por la patria perdida. Pero en realidad el episodio tuvo consecuencias decisivas en la configuraci?n de la religi?n y de la identidad nacional jud?a. Si anteriormente a la conquista de Jerusal?n el pueblo hebreo hab?a tendido al polite?smo, los sacerdotes del exilio elaboraron un pensamiento rigurosamente monote?sta, muy influido por la ciencia mesopot?mica. Igualmente, fue en esos a?os cuando se pusieron por escrito muchos de los textos que constituyen la actual Biblia. De este modo, a su vuelta a Jerusal?n a partir del a?o 521, los exiliados establecieron un nuevo modelo religioso y pol?tico que ha marcado todo el devenir del pueblo jud?o hasta nuestros d?as.

El Se?or hace una nueva alianza con ellos d?ndoles un coraz?n nuevo (Ez 36,36; Jr 33,8), resucit?ndoles del sepulcro (Ez 37,12), reuni?ndoles (Ez 34,12-14). La religi?n adquiere una dimensi?n m?s personalizada. La religaci?n al Se?or se hace mediante el compromiso personal de cada individuo. "El hijo no cargar? jam?s con la culpa de su padre, ni un padre con la culpa de su hijo. Al justo le ser? imputada su justicia, y al malvado su maldad" (Ez 18,20).

De hecho despu?s del exilio ya no se hablar? m?s de lugares altos ni de baales. La idolatr?a desaparece completamente de Israel. La experiencia purificadora del sufrimiento va obtener lo que los reyes m?s piadosos no hab?an podido conseguir.

Las promesas de Dios son renovadas con un resto que se va a constituir como comunidad religiosa. El aglutinante del pueblo jud?o ya no ser? la nacionalidad o la geograf?a. El nuevo Israel va a estar constituido por la adhesi?n a la Ley que trasciende a la geograf?a o al Estado. Jud?os ser?n cuantos aceptan conformar su vida de acuerdo a la ley del Se?or, vivan donde vivan.

El exilio de Babilonia es quiz?s la etapa m?s importante del pueblo hebreo. Podemos ver ah? la extraordinaria capacidad de supervivencia de Israel y su flexibilidad para adaptarse a nuevas circunstancias. ?C?mo llevaron su vida en el exilio?

DESARROLLO

Una carta de Jerem?as dirigida a los exilados despu?s de la primera deportaci?n da a entender que pudieron instalarse, construir edificios, cultivar la tierra (Jr 29).

La carta objeto de la reflexi?n de hoy tiene como p?blico objetivo a los exiliados en tierra extra?a. La Ciudad de Jerusal?n hab?a sido saqueada y destruida.

Esta carta revela que el Plan de Dios excede al momento dram?tico que estaban viviendo los exiliados, cabe destacar que los deportados a los que se dirige esta carta son personas influyentes, l?deres, pol?ticos, profesionales, etc.

El mensaje o contenido del texto revela las normas de Dios para la vida en el exilio. El drama de Israel pod?a convertirse en la oportunidad de los babilonios.

Primera Instrucci?n.- Estableceros en la ciudad a la que hab?is sido deportados, trabajar y disfrutar del fruto de vuestro trabajo.

Segunda Instrucci?n.- Vivan en familia y crezcan en el lugar donde han sido deportados.

Tercera Instrucci?n.- Trabajar, procurad, buscar el bienestar de la ciudad donde han sido deportados, Oren por ella, pues de su bienestar depender? el suyo.

Cuarta Instrucci?n.- No se dejen enga?ar por falsas promesas, fantas?as y sue?os. Hab?a quienes dec?an que el retorno a Jerusal?n iba a ser inmediato, mientras que el Se?or hablaba de 70 a?os de exilio. Una cosa es lo que nos gustar?a que pasase y otra muy diferente es lo que el Se?or ha determinado.

El Se?or revela sus pensamientos y deseos para el pueblo.

1.- Deseos de bienestar y un futuro de esperanza

2.- Deseos de ser encontrado por ellos cuando le busquen de todo coraz?n.

3.- Vers?culo 20, Deseo que disciernan la Soberan?a y el Plan de Dios en medio de esos momentos de adversidad.

En nuestros d?as, podr?amos decir que nuestra ciudadan?a no es esta, sino que est? en los cielos (Filipenses 3:20). La humanidad ha sido deportada a causa de su pecado y desobediencia a la Palabra de Dios y hemos de vivir como extranjeros y peregrinos; es decir, como deportados y exiliados (1? Pedro 2:11-12), un exilio que tiene un prop?sito claro, convertirse en una oportunidad para el pueblo que nos rodea y que vive ajeno a Dios y sus promesas.

Hay quienes ven las ciudades como un medio hostil al evangelio, un lugar oscuro y malo al que hay que evitar y en el mejor de los casos tolerar. Hay un pensamiento pesimista en el seno de la iglesia respecto al mundo que nos rodea, y eso afecta a nuestra capacidad de promover el cambio social que se necesita y a nuestra actitud frente a la evangelizaci?n o la gran comisi?n. Muchos cristianos no quieren participar en la vida de las ciudades y se a?slan, haciendo de la iglesia un verdadero gueto. Hemos de abstenernos del mal, pero debemos provocar un cambio en nuestro entorno. La oraci?n sacerdotal de Jes?s que recoge el Evangelio de Juan, en su cap?tulo 17, describe la tensi?n que rodea al creyente, no son del mundo, t? me los distes del mundo, pero no te pido que los quites del mundo sino que los guardes del mal, pues como t? me enviaste a m? al mundo, as? los env?o yo al mundo.

Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra. Una luz no se puede esconder, igual que una ciudad asentada sobre un monte no puede esconderse, sino que se pone en el candelero y alumbra a todos los que est?n en la casa.

Como afirma el propio ap?stol Pablo (Filipenses 2:15), hemos de resplandecer como luminares en el mundo.

Al igual que entonces, en el exilio de los Jud?os, vivimos una ?poca en la que? nuestra Jerusal?n se ha visto saqueada y casi destruida, me refiero a la cultura cristiana, si uno mira el pasado de Europa y lo compara con el presente, podemos ver como el relativismo moral, un exceso de pragmatismo y un laicismo militante, con grandes dosis de individualismo, est?n arrasando con el pensamiento cristiano que ha caracterizado e impregnado la cultura europea. Hay quienes afirman que vivimos en lo que denominan el pos cristianismo, cada d?a nos sentimos m?s extra?os en nuestra propia tierra. En mi opini?n, no le est? yendo bien a Europa al abandonar sus ra?ces y cultura Cristiana.

El mensaje para los exiliados de entonces, puede ser el mismo para hoy.

Primera Instrucci?n.- Establ?zcanse y trabajen entre ellos. Hemos de revisar el papel de la Iglesia en las ciudades, nuestra participaci?n y representaci?n, nuestra Historia y presencia, nuestra unidad de acci?n y mensaje, as? como, nuestra estrategia y teolog?a en cuanto al trabajo y nuestras relaciones sociales y laborales.

Segunda Instrucci?n.- Las familias son el n?cleo de toda sociedad y clave estrat?gica de desarrollo de las mismas. Hemos de fortalecer nuestras familias y crecer mediante lo que conocemos como familia extendida, la iglesia y las familias de Alcal?. Hemos de dar respuesta a las familias, pero para ello, hemos de hacer pacto de familia como Josu? (Josu? 24:15).

Tercera Instrucci?n.- Trabajar, procurar, buscar y esforzarnos por el bienestar de la ciudad. Hemos de revisar nuestra aportaci?n a la ciudad, nuestra acci?n y compromiso social, nuestra participaci?n social y pol?tica en la ciudad, pues del bienestar de la ciudad depende el nuestro. Siempre hemos pensado en el bienestar de la iglesia, algunos ni eso, solo ?nica y exclusivamente de su propio bienestar, hemos pensado que preocup?ndonos de nosotros y nuestro bienestar todo nos ir? bien, pero hemos visto como en los mejores tiempos que hemos vivido la iglesia no ha crecido, mas bien ha engordado, y ahora en los tiempos dif?ciles es cuando m?s se nos nota, ?tenemos los mismos miedos, la misma inseguridad y los mismos comportamientos que cualquier otra persona que no es creyente. Hemos de cambiar y trabajar por la ciudad y no solo por nosotros mismos. Somos ciudadanos de dos reinos, y nuestro objetivo es entrar en su cultura sin asimilarla, sino m?s bien para transformarla.

Cuarta Instrucci?n.- No nos dejemos enga?ar por falsos profetas y mentirosas ense?anzas que nacen de lo que queremos o?r y nos gusta escuchar pero no revelan ni los pensamientos, ni los deseos de Dios.

Una cosa es lo que nos gustar?a que pasase y otra muy diferente es lo que el Se?or ha determinado.

El Se?or revela sus pensamientos y deseos para el pueblo.

1.- Deseos de bienestar y un futuro de esperanza

2.- Deseos de ser encontrado por ellos cuando le busquen de todo coraz?n.

3.- Vers?culo 20, Deseo que disciernan la Soberan?a y el Plan de Dios en medio de esos momentos de adversidad.


Tags: Cristianismo, Ciudades, Exilio, Participación Evangélica

Publicado por carlosmartiroy @ 11:31  | Reflexiones
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